
¿Cuándo operar la endometriosis?
“¿Me tienen que operar?”
Es una de las preguntas más frecuentes —y más cargadas de ansiedad— que escucho en el consultorio cuando una paciente recibe el diagnóstico de endometriosis. Y la respuesta, aunque pueda resultar frustrante al principio, es: depende. No de manera evasiva, sino porque la indicación quirúrgica en endometriosis es genuinamente individual. No existe una regla universal que diga “si tienes endometriosis, te operan”. Existen criterios, y cada caso debe analizarse con calma y con evidencia.
Este artículo está pensado para ayudarte a entender esos criterios — cuándo la cirugía tiene sentido, cuándo no, y cuáles son las preguntas que debes poder hacerle a tu médico antes de tomar una decisión.
Primero, lo fundamental: la cirugía no cura la endometriosis
Antes de hablar de cuándo operar, hay que establecer algo que no siempre se comunica con suficiente claridad: la cirugía no cura la endometriosis. La endometriosis es una enfermedad crónica con una base inflamatoria e inmunológica que no desaparece con extirpar las lesiones visibles. La cirugía puede eliminar focos activos, mejorar síntomas, restablecer anatomía pélvica alterada y, en ciertos casos, mejorar las condiciones para lograr un embarazo. Pero la enfermedad puede recurrir — y en muchos casos, recurre.
Esto no significa que la cirugía no tenga valor. Significa que debe indicarse con un propósito claro, en el momento correcto, y con expectativas realistas. Las guías internacionales más actualizadas — ESHRE 2022, NICE 2024, S2k 2025 — coinciden en un principio que guía toda la toma de decisiones: la cirugía en endometriosis debe ser individualizada, orientada por síntomas o por un objetivo reproductivo específico, y nunca rutinaria.


¿Cuándo sí tiene sentido operar?
- Dolor que no responde al tratamiento médico
La primera y más sólida indicación quirúrgica es el dolor que compromete la calidad de vida y que no ha respondido al tratamiento hormonal. El manejo inicial de la endometriosis sintomática —cuando no hay un deseo de embarazo inmediato— es médico: anticonceptivos hormonales combinados, progestágenos, o agonistas de GnRH. Por supuesto estos tratamientos siempre deben de ir complementados con dieta, suplementación y ejercicio físico para lograr un mejor control. Cuando estas opciones se han utilizado adecuadamente y el dolor persiste o es incapacitante, la cirugía entra en escena como la siguiente línea de tratamiento.
Esto aplica especialmente para la dismenorrea severa, el dolor pélvico crónico, la dispareunia profunda, y los síntomas cíclicos intestinales o urinarios que afectan de manera significativa el día a día de la paciente. En todos estos casos, el objetivo de la cirugía es claro: mejorar la calidad de vida eliminando o reduciendo los focos que generan la inflamación y el dolor.
- Distorsión anatómica o compromiso de órganos
Cuando la endometriosis infiltrante profunda afecta estructuras como el uréter, la vejiga o el intestino — causando obstrucción, alteración de la función de esos órganos o riesgo a futuro — la cirugía deja de ser opcional y se convierte en necesaria, independientemente de los síntomas. El daño silencioso sobre el tracto urinario, por ejemplo, es una de las razones por las que la endometriosis profunda requiere evaluación especializada incluso cuando el dolor es manejable.
En estos casos, la cirugía debe realizarse con equipos con una amplia experiencia en endometriosis compleja, estos equipos requieren de manejos multidisciplinarios que incluyan cirujanos colorrectales, urólogos, fisioterapeutas de piso pélvico y especialistas en dolor.
- Sospecha de malignidad en unendometriomaovárico
Aunque la transformación maligna de un endometrioma es poco frecuente, existe. Cuando el ultrasonido muestra características atípicas en un quiste ovárico — tabiques, nódulos sólidos, vascularización interna anormal, crecimiento rápido — la cirugía está indicada tanto para diagnóstico como para tratamiento, independientemente de los síntomas o del deseo de embarazo.
- Deseo de embarazo con anatomía pélvica comprometida
Cuando una paciente quiere embarazarse y la endometriosis ha alterado la arquitectura pélvica de forma significativa —trompas obstruidas, ovarios adheridos, fondo de saco obliterado— la cirugía puede tener un papel en restaurar las condiciones anatómicas mínimas necesarias para que pueda ocurrir una concepción, ya sea natural o asistida. Si las trompas están completamente ocluidas por la enfermedad, la FIV es el camino independientemente de la cirugía; pero si hay factores mecánicos corregibles, la laparoscopía puede mejorar el panorama. La relación entre cirugía y fertilidad es lo suficientemente importante como para merecer su propio artículo — que es precisamente el siguiente de esta serie.


¿Cuándo la cirugía no está indicada?
Este punto es igualmente importante, porque una de las tendencias que la evidencia más reciente está ayudando a corregir es la de operar de forma automática o preventiva.
Endometriosis asintomática hallada incidentalmente
Si una paciente no tiene dolor ni deseo de embarazo en el corto plazo, y el hallazgo de endometriosis ocurre de forma incidental —por ejemplo, durante una cirugía por otra causa—, operar ese hallazgo no tiene respaldo en la evidencia actual. Las guías actuales son explícitas: la cirugía rutinaria en mujeres asintomáticas no está justificada.
Endometrioma ovárico en paciente que va a hacer FIV
Este es uno de los puntos de mayor cambio en las últimas guías y uno de los más contraintuitivos para muchas pacientes. La lógica que parece obvia — “si hay un quiste, hay que quitarlo antes de estimular” — no está respaldada por la evidencia. La ESHRE 2022 establece con evidencia sólida que operar un endometrioma antes de la FIV no mejora las tasas de embarazo ni de nacido vivo, y sí tiene un impacto negativo demostrado sobre la reserva ovárica. La cirugía sobre el ovario inevitablemente elimina junto con el quiste algo de tejido ovárico sano — y eso se traduce en menos folículos disponibles para la estimulación.
La excepción es cuando el endometrioma tiene un tamaño que dificulta técnicamente la punción folicular, cuando hay sospecha de malignidad, o cuando genera dolor significativo que no puede manejarse de otra manera durante el proceso de tratamiento. Fuera de esas circunstancias, la recomendación actual es proceder directamente a la FIV sin cirugía previa.
Antes de una segunda cirugía por endometrioma recurrente
Si ya hubo una cirugía ovárica previa por endometrioma y el quiste reaparece, la indicación de operar nuevamente debe pensarse con mucho más cuidado. La evidencia muestra que la segunda cirugía ovárica es más dañina para la reserva que la primera, porque opera sobre un ovario ya intervenido, con tejido más escaso y mayor riesgo de comprometer los folículos restantes. En estos casos, la tendencia actual es favorecer el manejo conservador o la FIV directa sobre la reintervención quirúrgica.
La pregunta del endometrioma: ¿opero o no opero?
Dado que es la situación que genera más consultas y más dudas, vale la pena detenerse aquí.
Un endometrioma ovárico —el “quiste de chocolate”— puede parecer un problema con solución obvia: quitarlo. Pero la realidad clínica es más compleja. El quiste en sí mismo tiene efectos negativos sobre el ovario — genera inflamación local, libera hierro libre que daña los folículos circundantes, y ocupa espacio en el tejido ovárico. Sin embargo, la cirugía también daña el ovario, y ese daño puede ser igual o mayor que el del quiste que se pretende eliminar.
La decisión de operar un endometrioma debe considerar:
- Los síntomas: ¿la paciente tiene dolor significativo atribuible al quiste?
- El tamaño: los quistes menores de 3 cm raramente requieren cirugía por sí solos. Por encima de ese umbral, la conversación cambia, aunque no hay un punto de corte universal establecido en las guías actuales.
- La reserva ovárica actual: si el AMH ya está comprometido, la cirugía puede llevar a una caída que cierre la ventana reproductiva.
- El historial quirúrgico: ¿ha habido cirugías ováricas previas? ¿En uno o en ambos ovarios?
- El plan reproductivo: ¿quiere embarazarse pronto? ¿Está considerando FIV?
- Las características del quiste en el ultrasonido: ¿hay algo que sugiera malignidad?
No hay una respuesta única correcta. Lo que sí hay es una evaluación individualizada que debe hacerse con un especialista que conozca bien las implicaciones de cada decisión.

Cuando y dónde operar importa tanto como si operar
Cuando la cirugía está indicada, hay dos aspectos que la evidencia subraya con fuerza:
El momento. En pacientes con deseo de embarazo, el timing quirúrgico debe coordinarse cuidadosamente con el plan reproductivo. Operar demasiado tiempo antes de intentar el embarazo puede dar margen para que la enfermedad reaparezca antes de que se logre la concepción. Operar demasiado cerca del intento puede no dejar tiempo suficiente para la recuperación ovárica.
La experiencia del cirujano y del centro. Este punto está documentado en la literatura y no debe subestimarse: los resultados de la cirugía por endometriosis —en términos de alivio del dolor, preservación de la fertilidad y tasas de recurrencia— están directamente relacionados con la experiencia del equipo quirúrgico. La endometriosis infiltrante profunda, en particular, es cirugía compleja que requiere entrenamiento específico. No toda laparoscopía ginecológica es equivalente cuando se trata de endometriosis severa. Otro punto que despierta mucho interés en consulta es que técnica quirúrgica es mejor, si la laparoscopia o la cirugía robotica, la respuesta es simple no es la técnica lo más importante sino la experiencia del equipo, si es un equipo que tiene un alto volumen de cirugias de este tipo y tienen muchos años de experiencia en laparoscopia el resultado será mejor que un equipo que realiza cirugia robotica con menos experiencia y menos volumen de cirugías.
La recurrencia: una conversación necesaria
Uno de los temas que se hablan poco antes de la cirugía —y que genera mucha frustración después— es la recurrencia. La endometriosis puede volver después de operada. Los estudios de seguimiento a largo plazo muestran tasas de recurrencia que van del 7% a los 6 años hasta el 14% a los 12 años para la enfermedad infiltrante profunda. Para los endometriomas, las cifras de recurrencia a 5 años pueden ser más altas dependiendo de las características iniciales.
Esto no significa que la cirugía no valga la pena. Significa que debe ir acompañada de una estrategia de manejo a largo plazo: en pacientes que no buscan embarazo de inmediato, el tratamiento hormonal postoperatorio es consistentemente recomendado por todas las guías actuales como la herramienta principal para reducir la recurrencia y mantener el control de la enfermedad.
Lo que debes preguntarle a tu médico antes de decidir
Si estás frente a la posibilidad de una cirugía por endometriosis, estas son algunas preguntas que te pueden ayudar a tomar una decisión informada:
- ¿Cuál es el objetivo específico de esta cirugía en mi caso?
- ¿He agotado las opciones de tratamiento médico primero?
- ¿Cómo podría afectar esta cirugía a mi reserva ovárica?
- Si quiero embarazarme, ¿es mejor operar antes, después o en lugar de intentar reproducción asistida?
- ¿Cuál es el riesgo de recurrencia después de la cirugía, y qué hacemos si eso ocurre?
- ¿Es este el centro y el equipo más adecuados para operar mi tipo de endometriosis?
- ¿Cuáles son los riesgos de esta cirugía tanto físicos como para mi futuro reproductivo y cuales son los beneficios que esperamos obtener de esta cirugía?
Una buena conversación con tu especialista debería poder responder cada una de esas preguntas antes de que entres a un quirófano.

Lo que sigue
La pregunta de cuándo operar lleva de manera natural a la siguiente: si decido operarme con la esperanza de mejorar mis posibilidades de embarazo, ¿realmente funciona? ¿La cirugía mejora la fertilidad en endometriosis?
La respuesta, como veremos en el cuarto artículo de esta serie, es matizada. Y conocerla puede cambiar completamente la forma en que se plantea el camino reproductivo.
Referencias bibliográficas
- ESHRE Endometriosis Guideline Development Group. Endometriosis: Guideline of the European Society of Human Reproduction and Embryology. ESHRE, 2022.
- National Institute for Health and Care Excellence. Endometriosis: Diagnosis and Management. NICE Guideline NG73. Updated 2024.
- Vercellini P, et al. Endometriosis and Reproductive Sparing Surgery: A Narrative Review and AGREE II-S-Based Evaluation of International Guidelines. J Clin Med. 2026;15(1):380. PMC12787202.
- Supramaniam P, et al. The Effect of Surgery on Endometriomas on Fertility. BJOG. 2025. doi:10.1111/1471-0528.18221.
- Kwok HH, et al. Risk factors for postoperative recurrence of deep infiltrating endometriosis during a 6- to 12-year follow-up. Sci Rep. 2025. doi:10.1038/s41598-025-21821-w.
- Fertility and Sterility. IVF/ICSI or surgery as first approach for infertility associated with endometriosis? A systematic review and meta-analysis. Fertil Steril. 2026;125(2):380–382.
- Li Y, et al. Impact of endometriotic cystectomy on ovarian reserve function and ovulation induction outcomes in women with endometriosis undergoing ART. Front Endocrinol. 2026. PMC12861879.
- Aksoy S. Ovarian endometrioma: surveillance or surgery, and impact on fertility. 2026. draksoyivf.com.
En resumen





