
Estudio genético de embriones (PGT-A): ¿mejora las tasas de embarazo?
El PGT-A (Preimplantation Genetic Testing for Aneuploidies) es uno de los estudios más conocidos —y también más malentendidos— dentro de los tratamientos de fertilización in vitro (FIV). Con frecuencia se presenta como una herramienta que “aumenta las probabilidades de embarazo”, pero la realidad es más compleja.
Para entender cuándo sí aporta beneficio y cuándo no, es fundamental explicar qué es, qué información ofrece y cuáles son sus verdaderas indicaciones.
¿Qué es el PGT-A?
El PGT-A es un estudio genético que se realiza a los embriones obtenidos mediante FIV. Consiste en analizar una pequeña muestra de células del embrión (generalmente en estadio de blastocisto) para evaluar si tiene el número correcto de cromosomas.
Su objetivo principal es identificar embriones euploides (con número cromosómico normal) y diferenciarlos de aquellos con aneuploidías, que son una de las principales causas de:
- Fallo de implantación
- Aborto temprano
- Embarazos que no progresan
¿El PGT-A aumenta las tasas de embarazo?
La respuesta corta es: depende del caso.
El PGT-A no crea embriones mejores, ni mejora la calidad embrionaria. Lo que hace es ayudar a seleccionar qué embrión transferir primero.
En términos generales, la evidencia muestra que:
- No aumenta de forma significativa la tasa acumulada de embarazo por ciclo en todas las pacientes
- Sí puede aumentar la probabilidad de embarazo por transferencia en grupos específicos
- Reduce la tasa de aborto en ciertos perfiles de pacientes
Por eso, no debe indicarse de forma rutinaria a todas las parejas.
¿En qué casos el PGT-A puede ser útil?
El PGT-A puede tener mayor utilidad clínica en pacientes con:
- Edad materna avanzada
- Fallos de implantación recurrentes
- Abortos de repetición
- Alteraciones cromosómicas previas en embriones o embarazos
- Necesidad de optimizar cada transferencia (por ejemplo, cuando hay pocos intentos disponibles)
En estos casos, el estudio puede ayudar a acortar el tiempo hasta lograr un embarazo evolutivo, reducir abortos y evitar transferencias con baja probabilidad de éxito.


¿Cuándo NO está claramente indicado?
En pacientes jóvenes, con buen pronóstico reproductivo y sin antecedentes de abortos o fallos repetidos, el beneficio del PGT-A es mucho más limitado.
En estos casos:
- Puede no cambiar el resultado final
- Puede incrementar costos
- Puede llevar a decisiones complejas si los resultados no son concluyentes
Por eso, no es una prueba que deba indicarse “por protocolo”.
Limitaciones importantes que debes conocer
Es clave entender que el PGT-A no es perfecto:
- No evalúa todos los genes ni todas las enfermedades
- Existe el fenómeno de mosaicismo embrionario, que puede complicar la interpretación
- Un resultado “normal” no garantiza embarazo
- Un resultado “anormal” no siempre significa que ese embrión nunca podría dar lugar a un embarazo
Por ello, los resultados deben interpretarse en conjunto con el contexto clínico de cada paciente.
Lo que dicen las sociedades científicas
Sociedades como la American Society for Reproductive Medicine y la European Society of Human Reproduction and Embryology coinciden en que el PGT-A:
- No debe usarse de manera indiscriminada
- Debe indicarse tras una valoración individualizada
- Requiere una explicación clara de beneficios, limitaciones y alternativas

El PGT-A no es una garantía, pero en el paciente correcto puede ser una herramienta valiosa. La clave no está en hacer más estudios, sino en hacer los estudios correctos para la persona correcta, en el momento adecuado.
Una medicina reproductiva de calidad no se basa en promesas, sino en decisiones informadas, personalizadas y honestas.

