Fertilización in Vitro (FIV): ¿Qué es y en qué casos realmente se necesita?

La Fertilización in Vitro (FIV) es uno de los tratamientos de reproducción asistida más conocidos, pero también uno de los que genera más dudas, miedos y falsas creencias. Muchas personas llegan a consulta pensando que la FIV es el primer paso, el último recurso o incluso un tratamiento que se indica “de manera automática”.

La realidad es muy distinta.

¿Qué es la Fertilización in Vitro?

La FIV es un tratamiento de reproducción asistida en el cual:

  1. Se estimulan los ovarios para obtener uno o varios óvulos.
  2. Los óvulos se fecundan en el laboratorio con espermatozoides. Esto puede realizarse por distintas técnicas como son la FIV convencional o el ICSI.
  3. Se cultivan los embriones durante 5 a 6 días hasta llegar a un estadio de desarrollo embrionario conocido como blastocisto.
  4. Uno (o excepcionalmente más) de los embriones se transfieren al útero con el objetivo de lograr un embarazo.

Es importante aclarar que no todo el proceso ocurre fuera del cuerpo: la implantación, el embarazo y el desarrollo fetal suceden de forma natural dentro del útero.

Mitos frecuentes sobre la FIV

Antes de hablar de indicaciones, vale la pena aclarar algunos mitos comunes:

  • “La FIV es para cualquier pareja que no se embaraza rápido”
  • “Si me mandan a FIV es porque ya no hay nada más que hacer”
  • “Siempre se necesitan muchos embriones o embarazos múltiples”
  • “La FIV garantiza el embarazo”

👉 Ninguna de estas afirmaciones es correcta.

La FIV es una herramienta poderosa, pero no es universal ni automática, y tampoco garantiza resultados si no está bien indicada.

¿En qué casos SÍ se necesita la FIV?

La FIV está indicada cuando otras alternativas no son efectivas, no son posibles o tendrían muy bajas probabilidades de éxito. Algunos de los escenarios más frecuentes son:

  1. Alteraciones severas del factor masculino
  • Muy baja concentración espermática
  • Movilidad o morfología severamente alteradas
  • Ausencia de espermatozoides en el eyaculado (azoospermia)

En estos casos, la FIV (muchas veces con técnicas complementarias) ofrece mejores probabilidades.

  1. Obstrucción o ausencia de trompas de Falopio

Si las trompas no funcionan o no están presentes, no es posible la fecundación natural, por lo que la FIV se convierte en la principal opción.

  1. Fallo repetido de tratamientos previos

Cuando:

  • Inseminaciones intrauterinas no han tenido éxito
  • Ha habido varios intentos fallidos bien indicados
  • Existe infertilidad de origen desconocido de larga evolución
  1. Edad materna avanzada

A mayor edad, disminuye la cantidad y calidad de los óvulos. En estos casos, esperar demasiado o usar tratamientos de baja complejidad puede significar perder tiempo valioso.

  1. Alteraciones genéticas

La FIV permite:

  • Evaluar genéticamente embriones en casos seleccionados
  • Reducir el riesgo de transmitir ciertas enfermedades hereditarias
  • Tomar decisiones más informadas en parejas con antecedentes genéticos
  1. Endometriosis moderada a severa

Especialmente cuando existe afectación anatómica o inflamatoria importante que reduce la probabilidad de embarazo espontáneo.