
¿Qué se considera infertilidad?
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la infertilidad como la incapacidad para lograr un embarazo después de:
- 12 meses de relaciones sexuales regulares y sin protección en mujeres menores de 35 años
- 6 meses de relaciones sexuales regulares y sin protección en mujeres mayores de 35 años
Esta definición es compartida por múltiples asociaciones científicas internacionales como la ASRM, ESHRE, SEF, AMMR, entre otras, y tiene como objetivo principal evitar el sobretratamiento innecesario de parejas que aún pueden lograr un embarazo de manera natural.
¿Por qué cambia el tiempo después de los 35 años?
La respuesta es clara: la edad materna es uno de los factores más importantes en fertilidad. A partir de los 35 años, la cantidad y calidad de los óvulos disminuye de forma progresiva, por lo que reducir el tiempo de espera permite actuar de manera oportuna y mejorar las probabilidades de éxito, ya sea de forma natural o mediante tratamientos de reproducción asistida.
En términos prácticos, esperar menos tiempo a mayor edad se asocia con mejores resultados.


¿Entonces debo esperar siempre 6 o 12 meses?
En la mayoría de los casos, sí. Coincidimos con estas definiciones y solemos recomendar a las parejas respetar estos tiempos para intentar lograr un embarazo de manera natural y evitar tratamientos innecesarios.
Sin embargo, en el Instituto Gutiérrez Hermosillo hacemos una recomendación adicional muy importante:
Otro momento clave para acudir con un especialista en fertilidad es desde el momento en que una pareja decide iniciar la búsqueda de embarazo.
¿Por qué acudir incluso antes de intentarlo?
Porque una valoración inicial puede marcar una gran diferencia. Existen parámetros sencillos y estudios básicos que permiten:
- Detectar alteraciones importantes en la mujer o en el hombre que podrían impedir un embarazo
- Corregir factores tratables antes de que pase el tiempo
- Identificar situaciones que requieren escalar el abordaje desde el inicio
- Evitar falsas expectativas, frustración y desgaste emocional
En algunos casos, se detectan alteraciones leves que sí pueden corregirse, pero que requieren tiempo. Identificarlas temprano permite hacer un plan integral y personalizado que mejore significativamente las probabilidades de embarazo.
Es importante aclarar que acudir temprano no significa que todas las parejas serán sometidas a tratamientos de reproducción asistida. Al contrario:
- A quienes no presentan problemas relevantes, se les brindan recomendaciones individualizadas
- A quienes sí tienen factores determinantes, se les evita un desgaste emocional y psicológico prolongado
Otras situaciones en las que es fundamental acudir con un especialista
Existen escenarios en los que no es recomendable esperar:
- Antecedentes de trastornos genéticos en la familia o en descendencia previa
- Mujeres u hombres diagnosticados con cáncer en edad reproductiva que estén por iniciar quimioterapia o radioterapia
- Mujeres que desean postergar la maternidad, para evaluar su reserva ovárica y planear su futuro reproductivo
- Antecedentes de abortos recurrentes, embarazos ectópicos o pérdidas gestacionales
- Alteraciones menstruales importantes o ausencia de ovulación
En estos casos, la asesoría temprana permite conocer las opciones disponibles, proteger el potencial reproductivo y tomar decisiones informadas.

Un mensaje final
Buscar un embarazo es un proceso profundamente personal. No existe un solo camino ni un momento “perfecto” para todos, pero contar con información clara y una evaluación adecuada puede hacer la diferencia entre avanzar con tranquilidad o enfrentar meses —o años— de incertidumbre.
Si estás dudando si ya es momento de acudir con un especialista, probablemente ya lo sea. Una consulta no te compromete a un tratamiento, pero sí te brinda claridad, dirección y un plan adaptado a tu historia.
✨ En el Instituto Gutiérrez Hermosillo estamos para acompañarte, orientarte y ayudarte a tomar decisiones informadas sobre tu fertilidad. ✨

